En un ecosistema digital cada vez más complejo, la desinformación se ha convertido en un «mal endémico» que no solo afecta a la política, sino que erosiona directamente la confianza en el tejido empresarial e institucional. Nuestra investigación analiza cómo este fenómeno ha evolucionado en España entre 2023 y 2025, examinando las estrategias de respuesta de las organizaciones afectadas.
Para comprender mejor la magnitud del problema, escribimos el artículo “Desinformación sobre empresas e instituciones y sus estrategias de respuestas: análisis longitudinal de verificaciones en España (2023-2025)”, en el cual realizamos un análisis longitudinal a partir de 630 verificaciones publicadas por los principales verificadores del país: Maldita.es, EFE Verifica, Newtral y RTVE Verifica. El estudio cubre todo el año 2023 y los segundos trimestres de 2024 y 2025. En total, se analizan 549 entidades, que acumulan 730 menciones a empresas, instituciones y figuras públicas, con el objetivo de identificar tendencias y posibles variaciones estacionales.
Hallazgos clave: ¿Quiénes están en el punto de mira?
Los resultados revelan que la desinformación contra organizaciones es una amenaza constante y sin variaciones estacionales significativas.
- Sectores más afectados: Las empresas son el objetivo principal, especialmente en los sectores de retail (con marcas como Amazon o Mercadona) y banca (como BBVA o Santander).
- Recurrencia institucional: Aunque hay más empresas afectadas individualmente, las instituciones públicas concentran una mayor recurrencia de ataques. Destacan casos como la Agencia Tributaria (especialmente durante la campaña de la renta) y Correos (vinculado a procesos electorales).
- Tecnología al servicio del engaño: Existe una convergencia creciente entre desinformación y ciberdelincuencia. El uso de phishing, suplantación de identidad corporativa y deepfakes (uso de IA para clonar voz e imagen de directivos o famosos) es cada vez más frecuente para legitimar estafas y fraudes de inversión.
La respuesta: Un desafío pendiente
Uno de los descubrimientos más críticos de la investigación es la brecha en la capacidad de respuesta de las organizaciones.
- Baja tasa de reacción: Solo en el 52,6% de los casos analizados se documentó una respuesta oficial por parte de la organización afectada.
- Carácter reactivo: La mayoría de las respuestas son defensivas y se limitan a desmentir el bulo una vez que ya está circulando (debunking).
- Canales limitados: Las acciones se centran principalmente en redes sociales y páginas web corporativas, con una notable ausencia de estrategias preventivas o de «vacunación» informativa (prebunking) que ayuden a inmunizar a la audiencia antes del ataque.
Conclusiones y Futuro
La investigación concluye que, ante la sofisticación de los ataques (especialmente los optimizados mediante plantillas de IA que permiten saltar de una marca a otra rápidamente), las organizaciones deben transitar hacia una comunicación estratégica más proactiva. No basta con desmentir; es necesario integrar la ciberseguridad en la estrategia de relaciones públicas y fomentar la alfabetización mediática para fortalecer la resiliencia de los usuarios y consumidores.
Enlace al artículo: https://revistadecomunicacion.com/index.php/rcom/es/article/view/4171